Atrapa la bola
Octubre 28, 2007
No soy el típico futbolero argentino. Soy bastante neurótico y esquizofrénico -además- con el fútbol.
De chiquito fuí de Boca, iba a la bombonera porque venía mi tío de Tucumán y me llevaba. Y todas las veces que fuí a la cancha a ver fútbol (menos una) fué sólo porque mi tío me seguía llevando cada vez que venía de viaje.
Una vez fuimos al estadio de Ferrocarril Oeste con un amigo de mi tío dirigente del club, y otra a Mar del Plata a ver no sé a quién ni qué copa, pero sí recuerdo que tenía tal diarrea que fué la primera vez en mi vida que hice uso de una letrina pública. En ese mismo viaje me saqué una foto en la playa con mi primo y Miguel Ángel Brindisi, aunque no tenía mucha idea de quién era.
Por aquella época empecé a ir a una escuela de fútbol dirigida por Maxi Vernasa, un as de la bola que jugó en River allá por la década del ‘50, y el único dato que sé de él es que tenía tal potencia que quebraba los travesaños con sus chutazos (en aquella época los arcos eran de madera). En la escuela duré muy poco, no andaba muy bien en ningún puesto, cuando la cabeceaba me dolía la cabeza y lo que mejor me salía era correr rápido, quizás debería haber probado de Wing en alguna escuelita de Rugby.
Pero como yo quería más a mi otro tío que vivía acá (y quizás entusiasmado por el historial de mi profesor) me hice de River (estadio al que asistí por primera vez a ver el festival de Amnesty)
Alterné entre un equipo y otro no sé cuantas veces hasta que en el noventa y pico con mi amigo Ariel Sanchez decidimos hacernos de Racing (no estoy muy seguro que haya sido así ni tampoco el porqué, aunque mi abuelo era de Racing, así que esa sería una buena razón complementaria)
La única vez que fuí a la cancha de Racing fue para ver a los Redondos y nunca fuí a ver jugar al equipo del que aún hoy me digo hincha, aunque mi amigo Luciano de vez en cuando me dice “Y Pol, ¿cuando vamos a la cancha?” y yo le contesto siempre con un riguroso “Dale, tenemos que arreglar”.
Pocas veces sé cuando y con quién juega La Academia aunque hubo torneos enteros que los seguí por radio y TV. No sé actualmente quién dirige al equipo ni quienes juegan (sí ya sé me fijo en Google y ya obvio pero quiero decir que no tengo ni la mas puta idea)
En el mundial ‘78 fuimos con mi viejo a ver España-Suecia (un embole) al estadio de Velez Sarsfield porque su jefe le regaló las entradas que a su vez le regalaban a él (el hijo de puta se quedaba las de Argentina y regalaba las otras). El único recuerdo que tengo del partido es el de un gallego atrás nuestro arengando a su equipo y gritándole a un jugador: “Vamosh Juanito, que no eshtash tomando shol en Madriiií”
Tampoco nunca me gustó mucho jugarlo, nunca fuí muy bueno con la bola -mi paso breve por la escuelita lo confirma- aunque a finales de los 8o fuí capitán del Estirpe y Disciplina, equipo que habíamos formado con mis amigos (Ellos me quieren. Nunca hicieron objeciones acerca del capitanazgo). Si hacía muchos goles era sólo porque me quedaba paradito al lado del arco y apenas me la pasaban la clavaba adentro.
Años después jugué varios campeonatos internos en La Chilinga (de los cuales me quedó como recuerdo una pequeña cicatriz que llevaré por siempre en la ceja) pero casi nunca me la pasaban y cuando había partidos “serios” no me llamaban (con lo cuál yo estaba completamente de acuerdo)
Hacé ya varios años que no juego, me quedaron un par de golpes en las piernas y un dedo que al primer pelotazo de puntín queda out automáticamente (out-omáticamente).
Pero me gusta mucho cuando llega el mundial, ese momento en el calendario que va marcando también el paso de nuestras vidas. Lo espero con ansias y lo disfruto siempre. Me parece que ahí se juega un futbol mas interesante que el que se ve semanalmente por aquí, el cual suele aburrirme sobremanera por más que me esfuerze. Me gusta ver los goles del fútbol europeo, me gusta Brasil, y me gusta porsupuesto la selección nacional, sub 20 o post 30.
Cuando tenía algo así como 8 años estaba jugando a la pelota con un amigo a la vuelta de mi casa y de un patadón la mandé a la vereda de enfrente. Se la pedí a los gritos a un chico que pasaba justo por ahí y él en vez de patearla se dispuso a cruzar la calle para alcanzármela o quizás venir a jugar con nosotros, pero mientras esperaba para cruzar, un colectivo de la linea 188 lo aplastó contra un auto y la pelota llegó solita hasta mis manos.
Salimos con mi amigo corriendo a mi casa, pálidos y sin saber que suerte había corrido ese chico que lo vimos por última vez tirado en la calle bañado en sangre.
Tengo el recuerdo de que me la pasaba diciendo que al chico lo habían atropellado por mi culpa, y esto quizás explique muchas de las cosas escritas arriba…
Mother Nature Son
Octubre 15, 2007
Me tienen mal reloco podrido insalubre al borde del brote el ruido el humo los vecinos la obra en construcción el smog la mugre los precios la mala comida la contaminación en general.
Ya no sé hacia dónde vamos mas bien no sé hacia donde voy ni adónde ir como zafar.
Yo quiero un mundo más lindo más verde respirar oler cosas felices naturaleza bicicletas mejor que autos autosuficiencia mejor que consumo pero quiero el celu la camarita la notebook la wii también.
Cómo se hace cómo se hacía cómo haremos si a la hora de saltar al vacío debajo nos espera un sommier de 700 dólares?
(Audio: Sebastián Cantoni - Naturaleza)
Maldición (update y análisis)
Octubre 11, 2007
No pude dejar de hacer un mínimo estudio sobre los comentarios vertidos en el último post, y estas son las conclusiones:
De todas las personas que putearon:
- 7 se la agarran con la madre (la propia o la ajena) ya se trate de su concha, o si es una puta o porqué no reputa.
- 6 maldicen a la concha de distintas maneras: ya se trate de un conchudo, una reconcha, la de la madre, la de una lora, un mono o dios.
- 4 personas se cagan en algo o alguien (y una se recaga): en dios, en una concha o, valga la redundancia, en la misma mierda.
- 3 se la agarran con dios (dos se cagan en él y uno maldice su concha)
Le siguen un pequeño número de maldiciones menores hasta llegar a la insignificante y confusa “qué lo tiró de las patas”
En fin, pareciera que las madres tienen la culpa de todo y en ellas descargamos mayormente nuestra ira.
Seguiré ampliando si los puteadores siguen colaborando. Y sinó váyanse todos a la reputísima madre que los mal parió.
Maldición
Octubre 8, 2007
Cuando James Lipton le preguntó a Robert De Niro en Inside the Actors Studio cuál era su mala palabra favorita (siguiendo el cuestionario Pivot que se repite religiosamente en cada programa), este le respondió sin vacilar: “Dentista”
En la genial “The Big Lebowski” de los Coen bros. el término “Fuck” (y sus derivados) se usa 260 veces (pueden ver este corto y contar) y otro tanto en Pulp Fiction
Para algunos, “Videla” o “Bush” es más mala palabra que cualquier maldición y para los españoles que te digan “me cago en tus muertos” es casi la peor ofensa, pero no tanto como si a un mexicano le lanzás un violento “Pendejo!”
Me suele salir de las entrañas un “Fuckin’ mierda” lleno de violencia cuando algo me hace estallar y el “boludo” que llevamos dentro los argentinos da paso en algunas ocasiones de ser un insulto a una cariñosa forma de dirigirse incluso al ser amado (aunque tengo una amiga de apellido Amado que si le digo boluda me hace sentir un boludo).
¿Cuál es esa maldición que te surge sin pensar bien de las tripas cuando algo te pone a hervir?













