Diez libros que jamás leeríamos
Marzo 30, 2008
- Cien años de Soledad Silveyra
- La insoportable levedad del Ser Urbano
- El señor de los Anitos
- La invención de Morel Rodriguez
- De lo espiritual en el orto
- Sobre haras y tambos
- Las enseñanzas de Don Juan Alberto Badía
- Alicia en el país de Ricky Maravilla
- La guerra y la pasta
- El Principuto
Y ya que estamos en el tema invito a usuarios de Flickr a participar de el majestuoso proyecto “Bibliotecas and Bookshelves”.
Mi cárcel
Marzo 23, 2008
Pasé mi vida enarbolando la bandera de mi propia libertad. Nunca quise ir con el cardúmen. Ya desde chiquito quería ser músico, tocar en una banda de rock, convertirme en Rock Star (¿esto sería ir contra el cardumen?), que las chicas me adoren y los chicos me imiten, como si eso significara ser diferente. He quemado corbatas sobre un escenario, queriendo demostrar con pasión adolescente que no hay peor cárcel que la silla contra el escritorio, y hoy me paso horas encadenado a mi PC buscando en el hiperespacio algo que aún no sé que es.
Ya de grande, o sea ahora, si bien no en primera persona, tuve la oportunidad de vivir por un tiempo en ese mundo soñado, donde todo parece tratarse de un plan perfecto, la vida gratis y el futuro asegurado. Tocar para 60000 personas en estadios fuera de mi país (el cuál conocí en su totalidad), quedarme -siempre- con las más lindas, conocer el mundo y sus distintas costumbres y comidas, amanecer despierto en aviones sintiendo que si en ese preciso momento llegara la muerte qué perfecto sería abandonar la existencia en el momento en que nos sentimos en la cumbre de la felicidad. Y por todo eso, además me pagaban. Y bien.
Pero éxtasis y decadencia en mi vida fluctúan, y es así que me encuentro hoy en stand by, disconforme, un tanto perdido, anhelando repetir un ideal, defendiendo salvaje e inconcientemente mi propia cárcel, sabiendo que el laberinto ya es un poco mío y por lo tanto sé que hay una salida, que después de abajo viene arriba y después de arriba volvemos abajo y etcétera.
De vez en cuando, sueño con ser un empresario exitoso, de traje caro y corbata con onda, dileando entre compromisos web en una oficina en un piso 46 con un ventanal que me devuelva la vista perfecta de mi gran ciudad.











