“Yo no “creo” en la astrología. La utilizo cuando la encuentro útil y la dejo cuando no, como cualquier otra herramienta. La astrología es útil, o no lo es.”
Michael Erlewine

 

Cuando mencionamos la palabra astrología en algún círculo de amigos o reunión de gente la cual no está conectada con el tema, lo primero que usualmente se les viene a la mente puede ser la imágen de, por ejemplo, Lily Sullos, Horangel o -mas actual- Mia Astral. Quizás el horóscopo del diario. Alguno tal vez dirá algo en el estilo de “yo no creo en esas cosas” (aunque quizás sí crea en dios, lo cual no es menos misterioso o extraño).
Nota mental: el horóscopo NO ES ASTROLOGÍA tal como la concebimos la mayoría de los astrólogos (y aspirantes a) modernos.
La astrología no se trata simplemente de “fenómenos celestes que nos influencian” o “planetas que irradian energía y nos afectan de tal o cual manera”.
En cambio podríamos enfocarla mejor si decimos que se trata de un lenguaje simbólico, o si entendemos que cielo y tierra son parte de una misma entidad entrelazada y con la cual compartimos el mismo espacio y tiempo. “Como es arriba es abajo” aplica, pero así suelto tampoco explica tanto para cualquiera.
También podemos decir, tal como lo dice el astrólogo Samuel Reynolds, que los seres humanos somos todo el cosmos en miniatura. Entonces estudiando el macrocosmos podemos obtener cierto conocimiento de lo que puede estar sucediendo en nuestras vidas (ese “microcosmos”), con cuáles energías nos encontramos más afines en determinados momentos para poder utilizarlas en nuestro favor, y con cuáles y cuándo no.
Si mencionamos “astrología” en alguna reunión y hay gente conectada con el tema, posiblemente salgan a la luz charlas astrológicas (llenas de estereotipos) en donde todos conocen algunas cosas, mayormente basados en info leída en Internet, memes de Facebook e Instagram y cantidad de videos de Youtube.
El problema es que -como todo en la Internet- la info es tan variada y confusa que el resultado del conocimiento es el mismo: variado, confuso y muchas veces con poca objetividad y coherencia entre sí.
Habiendo leído cosas en Internet sobre el tema podés ponerte a hablar de tu signo mezclando astrología clásica medieval, védica, árabe y humanista sin siquiera sospecharlo. Al ser un lenguaje simbólico la apertura es grande y muchas veces entra de todo en la misma bolsa… Un astrólogo clásico puede hablar de la casa XII como una casa desgraciada o la de los “enemigos ocultos” y si allí se encuentran Saturno o Marte va a hablar de grandes pesares o incluso la muerte. En su lugar, un astrólogo humanista podría hablar de esa misma casa como una zona de la carta en donde lo que sucede es poco visible o confuso para la consciencia por lo tanto lo que allí ocurra será un desafío para hacer consciente lo inconsciente.
Ninguna vertiente astrológica es mala o buena, mejor o peor: solo que alguna nos resonará mas que otra y en cualquier caso hay que saber utilizar cada una de ellas.
En una reunión cualquiera, me preguntan: “Soy Piscis y la persona que me gusta Acuario, cómo nos vamos a llevar?”
Digo lo primero que me viene a la mente: “Son agua y aire, elementos opuestos, pero como todo opuesto se podrían complementar” pero no estoy diciendo mucho y no se entiende.
Agrego: “Piscis sucede a Acuario en la rueda zodiacal, así que seguro tiene algo para enseñarle” se entiende un poco más, pero es info parcial, selectiva e incompleta.
“Acuario busca independencia, Piscis tiende a simbiotizarse”, pero estoy generalizando (hay gente de Piscis independiente y de Acuario dependientes). Y así.
Para estudiar cómo podrían relacionarse dos personas existe la Sinastría: se superponen, analizan e interpretan las cartas de ambos. No alcanza con saber de qué signos son: en una carta (natal individual, sinastría, revolución solar, etc.) se analizan signos, planetas, casas, puntos astronómicos y las relaciones entre todos ellos para poder abordar e interpretar a la persona, como se despliega su consciencia, su inconsciente, su personalidad, sus energías disponibles y posibilidades, entre otras cosas.
En la misma reunión, alguien habla con actitud de conocimiento de su carta natal pero se la hizo gratis en alguno de los cientos de sitios en Internet, muchos de los cuales no contemplan cambios de horario lo cual da una configuración quizás errónea de la carta. Otras veces estos sitios ofrecen interpretaciones que son genéricas, cero personales y es imposible que profundicen en la individualidad de cada uno.
En el año 1986 (yo tenía 16 años) a través de una publicación en una revista me hice hacer mi carta natal enviando mis datos por correo postal (con el dinero adentro del sobre!) (no existía el uso de Internet ni de el email como hoy lo conocemos) y me devolvieron semanas después 34 hojas de una impresora en donde -entre otras cosas- decía que me iba a morir de un accidente fatal en un viaje largo.
Para alguien de 16 años (además con la Luna en Sagitario en la casa VIII) nos son buenas noticias, y durante años a partir de ese momento tuve pánico de viajar en avión (ya había viajado antes decenas de veces sin problema). Suspendí dos viajes al exterior y viajaba por el país en micro (sin importar cuán largo era el viaje) hasta que en el año 2000 me salió un trabajo (soy músico, entre otras cosas) para ir a tocar a China. Para mí ese viaje significaba -en parte- ir al encuentro posible con la muerte (pero no es así en definitiva cada día con cada acción que realizamos?) y estaba dispuesto a enfrentarlo. Estoy escribiendo esto en el año 2018 así que ya saben que al menos en ese viaje largo no morí. Y en los muchos posteriores tampoco.
No digo que no sea posible que vaya a morir viajando, pero no voy a vivir con temor creyendo que esto pueda sucederme de un momento a otro, porque en definitiva ni el mejor astrólogo del universo puede asegurarlo.
Con la astrología sí podemos predecir posibles escenarios, posibles energías dedicadas a tal o cual cosa, pero si un astrólogo les dice que van a morir o a enfermar de esto o aquello… por empezar no es ético. Y para continuar: no lo tomen al pie de la letra. Los invito a desconfiar. Sí creo en el destino, pero tiene un botón: apretándolo podemos modificarlo en gran parte con nuestras acciones y decisiones. Y si sabemos con cuáles energías contamos en diferentes etapas y ciclos de nuestra vida: bingo.
Hay mucho prejuicio con la astrología. Que se puso de moda (los historiadores citan los primeros registros sobre el tema alrededor del 2600 antes de cristo. o sea 4618 antes de Mia Astral, que si es una ciencia o no (casi no conozco astrólogos que discutan esto. No creemos que sea una ciencia y no tiene porqué serlo. Sí en todo caso un gran complemento), que si se puede predecir o no (ya conté mi experiencia y mi parecer).
Para mí es también un arte. Una forma de comunicarse. Una poderosa herramienta de auto-conocimiento.
Es maravilloso que el tema esté ocupando el lugar que ocupa hoy en día, que podamos incorporarla en nuestro lenguaje y acciones cotidianas, que podamos discutirla, estudiarla, comprenderla y hasta viralizarla. En mi opinión debería ser enseñada en todas las escuelas a partir del ciclo inicial.
Pero prestemos atención, informémonos, seamos selectivos, hay mucho material trivial y confuso dando vuelta.
Consulten astrólogos profesionales, gente que se dedique y estudie.
Van a obtener info y herramientas muy útiles para conocerse más y vivir mejor.

 

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Posibles tormentas
abanicos secos
hemos dejado atrás ciertos climas.

Desde el infinito invierno
que nos surte helada maestría
para encallar con nevadas que luego nos freezan

ya nada es cerrado
todo se hierve
todo se evapora

desaparece.

13.9.16

UN LARGO CAMINO A CASA

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Fue un viaje de esos en los que algunos momentos quedan fijados para siempre en la memoria con el mejor pegamento que produce el corazón en conjunto con el alma de las cosas.

Lo dice quien viaja mucho y algunas cosas se hacen costumbre, incluso las emociones viajan a veces en piloto automático y algunas sensaciones se repiten sin sentido aparente… aunque a veces el tiempo nos demuestra lo contrario.

Aviones de dos hélices del tamaño de un bus sin escalas hacia el sur, donde nos maravillamos con solo dos metros cuadrados de nieve (y fuí piloto!!!); un viaje con la luna de compañera desde su roja salida detrás de los mares del sur hasta su punto mas alto en el cenit (y yo junto a ella en el cielo!!!); caminatas interminables por los desniveles de la ciudad de Quito (que aunque el mundo se globaliza ella lucha por conservar sus arquitecturas como pocas en el mundo); noches apasionadas con la vida misma y la médula de la existencia dándole flujo a la vida…Montañas desde el aire y el aire de las alturas…Volcán en erupción nube negra hacia la nada… La ciudad de Cuenca con sus colores pastel y sus bellezas naturales en forma de mujer…

No fue hace tanto tiempo,

pero siempre

regresar

es un largo

camino

a

casa.

17/7/2006

Los Sabuesos

 

Arrancaban los ’90s y el sueño de la banda de rock se presentaba virgen e intacto.
La influencia musical-generacional de mi amigo Luis Misenta, 20 años mayor que yo, caló hondo en mis fibras musicales.
Por aquel entonces la Escuela de Música Juan Pedro Esnaola (aún en el pasaje Balboa) se dividía mayormente en estudiantes con marcada tendencia hacia el Jazz, otros decididamente clásicos, unos pocos inmersos en la corriente del folklore argentino y el tango, y los que gustábamos del rock en todas sus vertientes.
La idea se presentó clara y espontánea: una banda de rock and roll y blues entre amigos.
Día a día descubría a Chuck Berry, Muddy Waters, Stevie Ray Vaughan, Willie Dixon, Fats Domino, Bob Dylan, Jimmy Reed, Elvis, Robert Johnson, Sonny Boy Williamson, B B King y por supuesto a quienes condensaban todo aquello y más: The Rolling Stones.

Empecé a pensar en mis compañeros de colegio que pudiesen llegar a la célula de este género y sentirlo profundo.

Con Raulo Giberman, gran y sensible persona, bajista, ya habíamos tocado juntos en varias “peñas” del colegio, recreos, zapadas y demases. No recuerdo cómo, pero fue al primero que le propuse la idea y tampoco sé que me contesto, pero lo recuerdo siempre adentro desde el primer momento.

A Gustavo “Tavo” Kupinski, unos años menor que nosotros, fanático del rockabilly, los Stray Cats, amigo de Aldo McKrinna de la agrupación Pelvis, lo dudaba (qué ignorante!) por ser aún muy niño y por creer (con absoluto desconocimiento) que los Stray Cats (su banda favorita de aquel entonces) eran “una manga de putos” (sic, y me avergüenzo, éramos tan niños).
Pero sabía con certeza que el pequeño llevaba bien adentro el estilo y lo ejecutaba magníficamente en la guitarra.
Se lo propuse, entre gastadas a Brian Setzer y otras humoradas llenas de ignorancia juvenil, y no lo dudó ni un instante.

Nos faltaba un baterista.

Federico Andrés Marquestó, Felcho, fue desde que entró al colegio “el sobrino del Pollo Juan Raffo y uno de los guitarristas más versátiles que conocí en esta vida. Ya en esa época su estilo era diferente, original y muchas veces para mí incomprensible. Él me presentó a los Talking Heads, King Crimson, Pere Ubu, Tuxe Du Moon y otras bandas del pop, punk y variados estilos.
Éramos amigos y compañeros de largas noches lisérgicas y fumables, y tenía lo que cualquier músico siempre sueña: sala propia. Y batería.

Le propusimos sumarse, ensayar en su sala y que toque la batería. Sin dudar dijo que sí.

La por aquel entonces DGI (dirección general impositiva) había empapelado la ciudad con afiches que amenazaban con enviar a “los sabuesos” de dicho organismo a todo aquel que evadiera sus impuestos.
La canción “Hound Dog” (perro sabueso) de Elvis Presley nos quedaba cómoda y no podíamos evitar la broma con “Los Sabuesos” de la DGI. Y de pronto la banda ya tenía nombre.

Pero Felcho no era baterista y se notaba: los rocks terminaban en tempo de blues y los blues en tempo de flan.

Oscar Giunta, otro compañero del Esnaola era el más pequeño de todos (13 años) y a pesar de su clara raíz jazzera le propusimos formar parte y aceptó. Felcho pasó a tocar otra guitarra -su instrumento- y así quedamos conformados Los Sabuesos durante un buen tiempo.
Luego vinieron cambios y rupturas, pero esta ya es otra historia.

Por la banda pasaron muchos músicos compañeros del colegio: Bateristas como Mariano Sanci, Diego Ferral, Ernesto Zeppa. Sol Crespo hizo coros en varias oportunidades. Facundo Farias Gomez (Changuito) sería nuestro “manager”.
Estuvimos a punto de sumar en los teclados a Noel Schajris, (quien me presentó a Bob Dylan!). Ttocaba excelentemente blues en el piano.

Varios shows y un gran anecdotario podrían ilustrar una historia mucho más extensa que esta, y quizás sea escrita en otra oportunidad.

Los días 20 y 21 de Septiembre de 1991, con la producción de Pollo Raffo y César Silva, grabamos en el estudio de este último tres canciones: Olor a Ajedrez, Mi Novia Ratona y Rockoña.

Vaya una muestra de esta banda que pasó sin pena y con mucha gloria por nuestras vidas.
La gran banda de rock de mi vida que no pudo ser más de lo (mucho) que fue.

EXTRACTO DE MI PIEDRA

La forma con que se ocultan tus destinos

la gracia con que se tejen tus gemidos

la queja que fagocita mi alarido

la espada que glorifica tus envidos.

 

El mar en el que flotan mis antenas

el signo que favorece la eterna espera

el guiño que hace mi alma ante tu ausencia

la luna, que se acompaña de estrellas muertas.

 

La siembra que se cosecha en tu entrepierna

la mole que ha sacudido tu carne tierna

el fuego que contempló tu prima sangre

el hambre que te tuviste al enfrentarte.

 

Los montes que he visitado en verdes tardes

amaneceres, de día y noche, anocheceres

los bruscos, bien verdaderos invernaderos

que han acogido como una madre mis aceleres.

 

Final del día, los buenos tiempos, el blanco inmóvil

tu ratonera, la rica cena, sus dos pezones,

la farolera y otras humildes breves canciones

gracias a todos, muy buenas noches, dios nos perdone.