Barras de colores

barras de colores

Fué una frase tirada en medio del delirio vacacional, una de esas noches de borracheras, o drogas blandas recreativas, o algún sinsentido existencial, o algo de todo eso o todo eso junto.

“No, nada, barras de colores”

Estábamos de gira por Villa Gesell con La Chilinga, cuando La Chilinga éramos 30 desencajados y no aún la escuela de percusión que hoy es.
Caminábamos por la avenida costanera y se me ocurrió contar alguna cosa vacía de contenido, pero como si ésta fuera fundamental para la vida misma.

Y entonces dije:
“La otra noche estaba haciendo zapping y de pronto en el canal 5 había barras de colores”.
Alguno se rió, otro se hizo el sorprendido, alguna preguntó:
“¿Pero que era?”
Yo: ¡Barras de colores!
Alguna: ¿Pero había sonido?
Yo: ¡No!¡Barras de colores!
Alguna: ¿Pero no se oía nada, sólo eso se veía, o era la señal de ajuste?
Yo: ¡No!¡Barras de colores!
Todos: ¡Pero algo más tenía que haber!
Yo: ¡No! ¡Nada! ¡Barras de colores!

Silencio.
Eso tenía ritmo.

Yo: ¡No! ¡Nada! ¡Barras de colores!
Ellos: ¡No! ¡Nada! ¡Barras de colores!
Yo: ¡No! ¡Nada! ¡Barras de colores!
Ellos: ¡No! ¡Nada! ¡Barras de colores!
Todos: ¡No! ¡Nada! ¡Barras de colores!

(“Barras de colores” debe pronunciarse con la misma cadencia rítmico-musical de “Dánica dorada”)

Todos: ¡No! ¡Nada! ¡Barras de colores!

Fué un mantra. Un bálsamo para mi malestar general. Dirigir a 20 energúmenos colgados con sus tambores colgados durante 15 días no me resultaba cosa fácil.

“¡No! ¡Nada! ¡Barras de colores!” se convirtió en rezo y muletilla.
Comenzamos a usarlo en medio de los toques. A la cuenta de cuatro los tambores hacían un silencio de cuatro tiempos y todos vociferaban: “¡No! ¡Nada! ¡Barras de colores!” como un exorcismo, como un vómito apasionado que simbolizaba la esquizofrenia colectiva que día a día nos dominaba y encantaba.

La imagen era bonita: La nada. Y barras de colores.

Recuerdo de a 10, 15, 20, 5 caminando por la playa, las calles, los bares y boliches gritando exaltados: “¡No! ¡Nada! ¡Barras de colores!”

En el tumulto de la casa (éramos entre 15 y 20 en una casa, gran hermano en el que todos fuimos ganadores) ¡No! ¡Nada! ¡Barras de colores!” se mezclaba con el diario suicidio de las actividades rutinarias: no había horas precisas, había algunas reglas pero la gracia era no obedecerlas, no había sentido mayor que el de sentirse huérfano de prejuicios y ser el dios de cada momento.
El problema era que éramos 20 dioses de cada momento.
Un panteón de animales amaestrados haciendo orgías en la veterinaria. Un zoológico de Cutini con Cutini atado adentro de una jaula.

“¡No! ¡Nada! ¡Barras de colores!”

El tiempo pasó y la frase perdió sentido, así como pierden sentido aquellas cosas que tienen la fuerza de mil tractores hasta que los tractores funden biela (no sé si un tractor tiene biela, ni siquiera estoy seguro de qué cosa es una biela, pero la imágen se entiende).
El tiempo también hace esas cosas.

Muy de vez en cuando, alguno de nosotros en algún encuentro, alguna fiesta, alguna reunión, con picardía cómplice lanza un “¡No! ¡Nada! ¡Barras de colores!”.

Por suerte siempre hay alguno que recuerda y sonríe.

Plaia

8 pensamientos en “Barras de colores

  1. Me encantan esas noches. También otras.
    Memorables momentos, y frases.
    Lástima que el contexto y el momento justo, no se pueden plasmar en el post.
    Pero se entiende.
    Lucy.-

    —————————————————————————————————————————-

    Pol dice:

    Que se entienda ya me llena.
    Gracias.

  2. que linda history!
    pensar que cuando conocí a La Chilinga me llamó la atención esa “barra de colores” que la caracteriza… además de su ritmo claro.
    bytes!🙂

    ————————————————————————————————————————–

    Pol dice:

    Sí, a pesar de aparentar una anécdota un tanto tonta, hay varias analogías y simbolismos.
    Gracias Kala por recordármelo.

  3. a proposito de el canon, las cartas de capif y todo eso, me pidió permiso para publicar esa foto en la internel?
    muy linda la aneda.
    saludos.

    ————————————————————————————————————————

    Pol dice:
    ¿Pedir permiso en la Internet? ¿Qué es eso?

  4. Quién es el del timbal? Qué es eso que tiene Dani en la cabeza enrulado? Dónde están mis años mozos que no los encuentro en la foto.
    Yo fui (in)testigo, qué bien yo!
    Muero que cuentes cuando te comiste un pancho y te fumaste un pucho!
    love you!

    ————————————————————————————————————————

    Pol dice:

    A saber: al del timbal le dicen Ropi, Dani lleva una peluca quemada, los años mozos están ahí, si no dónde?

  5. yo estaba ahí????? mis años mozos tambien??? por suerte existe gente como ud que me recuerda los recuerdos de mi adolescencia salvaje… graciadió!!!!!! y… gracias pol!!!!! besos… te extraño!!!!!!
    melenasssssssssssss.com.ar

    —————————————————————————————————————————-

    Pol dice:

    Estábamos! Y seguimos estando…

  6. (“Barras de colores” debe pronunciarse con la misma cadencia rítmico-musical de “Dánica dorada”).

    Antes de leer la aclaración la canté y me salió así (maomenos): 1 negra, 2 corcheas, 4 semis y 2 corcheas again. Estoy muy mal por ponerme a hacer esto?

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