Maldita la hora

Maldita la hora en la que la brujería de tu

entrepierna se alzó.

Adónde irá a parar todo este sueño carioca

ahora que aprendí la verdad de tus

vapores.

Ahora los lugares no son los mismos

y sin embargo al lado tuyo los poros se me

ríen en la cara.

“Caliente”, se dirá.

Y yo podría descolgarme con palabras de dragones

con palabras lentas, con palabras de flecha.

Y entonces quién me agarra ahora que salgo

disparado en mil hectáreas.

Tu carne.

Sus deseos.

Pienso que todo va a seguir dando vueltas

y yo besando los segundos

como si la eternidad se escondiera

entre alguno de tus dientes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s