Epic centro
Diciembre 12, 2009

What a terremoto
sacudió nuestras fauces
que al caer las mandibulas alborotadas
sacudieron nuestros cimientos
nuestras simientes
nuestros momentos
de cementerios calientes,
y nos dejaron ardientes
con las bolas en el fuego.
Something is coming
Octubre 14, 2009

Un día especial
Agosto 20, 2009
Yo tenía 8 ó 9 años.
Era un día especial porque estrenaba una pantalón blanco que hacía tiempo que quería y finalmente me lo habían comprado. Para hacer juego me puse una remerita de manga larga blanca también. Pecaba un poco de look heladero, pero eso lo pienso ahora: en ese momento me sentía un dandy impecable.
Ese día también fué particular porque la vestimenta especial se debía a que íbamos de visita con mi mamá, su amiga y sus dos hijos (mis amigos) al entonces zoológico de Cutini en General Rodriguez.
Para los que no saben más de ese zoo que una vez un Oso mal alimentado le comió el brazo a un nene, no está demás decir que en aquella época en que Temaikèn no existía, el zoo de Cutini era una experiencia única para un niño de ciudad al poder ver a la mayoría de los animales sueltos y no encerrados en jaulas, cosa que siempre me deprimió.
Paseando por el zoo de pronto nos encontramos con un evento que me llamó especialmente la atención: el espectáculo de las focas. Fué la primera vez que veía en acción a estos seres torpes pero altamente inteligentes, y me puse de muy buen talante cuando para finalizar el espectáculo fuí invitado junto a otros niños a participar del “puente de Pompis”. Las “Pompis” eran las focas y el “puente” debería haber sido lo que yo imaginaba: se alineaban las focas al borde del estanque y nosotros caminábamos por encima.
Pero infinita fué mi sorpresa cuando al entrar al recinto, el mismísimo Jorge Cutini ordenó: “chicos, acuéstense en el piso uno bien pegadito al otro”. No me dió ni tiempo de dudar, cuando ya estaba recostado con mi flamante ropita blanca entre otros varios niños, con varías “Pompis” pasándome por encima, dejándome no solo mojado y levemente embarrado, sino con un olor a pescado que aún hoy puedo sentirlo impregnado en mis afectadas fosas nasales.
Mi siguiente recuerdo es: yo saliendo del recinto cabizbajo con una imposible cara de “qué bueno estuvo!” , entre confundido y enojado conmigo mismo por haber caido en la inocencia de creer que el que iba a caminar sobre un puente de animales, era yo.
Infinitamente microscópico
Julio 10, 2009
Qué pasó. Adónde estuve. Cómo fué que no volví.
Ausente sin saber lo que escribir, aunque ahora tampoco tanto pero sin embargo.
Me he trasnochado a mí mismo, insomne jinete de la poca elipsis.
Me he mimetizado con la ausencia hasta tal punto que sigo regresando pero aún sin encontrarme.
He descubierto nuevos discos, algunas nuevas canciones dentro mío también, algunas de ellas fueron registradas para ser enviadas quizás siglos después a algún nuevo planeta por redescubrir.
Y el encierro que se posa perezoso sobra la columna invertebrada de la libertad tatuada.
El presentimiento de que algo grande está por llegar, siempre.
Y nuevos sabores, nuevas certezas, nuevas vivezas violando lo mas puro de este presente atrapante.
Caigo en pedazos, tantos que de nuevo seré infinito.
I’m not infected
Julio 2, 2009
EL POST ANTERIOR SE SUSPENDE HASTA NUEVO AVISO.
Vuelvo un poco
Junio 29, 2009
Estoy de paso para invitarlos acá.
See you later alligators!
Ya vengo
Abril 22, 2009

Tus Colores
Marzo 17, 2009

Tus colores
me dejan pájaros
entre las venas.
Tus colores
me vuelven multicolor
y a las uñas y los mocos
y a los pelos de mi pubis
y los ojos rojos de cada día.
Tus colores
amasan mi pan
le cantan a mis oidos
se besan con los mios.
Tus colores
son los colores
que quedarán
cuando ya
no quede
nada.
Memorias encontradas en una cartera
Febrero 26, 2009
Alguien dijo que en la cartera de una mujer podría llegar a esconderse el secreto de la creación. Yo creo que mucho más que eso, y de lo que fuí testigo una vez de niño merece ser contado.
Toda la familia reunida en una cantina del barrio de La Boca, una mesa con más de 20 personas festejando el cumpleaños de mi tía abuela. La cantina llena: ruido de platos, gritos de niños, sillas arrastradas, conversaciones tan entrecruzadas que generan lenguajes incomprensibles.
Y de pronto se corta la luz.
Se hace el silencio, algún niño llora, alguna voz propone calma es sólo un corte de luz. No pasan más que unos pocos segundos y mi abuela Raquel, una señora de su pueblo santafecino, una dama de otra época, sin decir una palabra, abre su cartera y saca de adentro
UN PAQUETE DE VELAS.
Ese día comprendí para siempre que las carteras de las mujeres contienen la verdad y la mentira, el misterio de la vida y la eternidad, la respuesta a todas las preguntas. Pueden ser la caja de Pandora o un regalo de dios. Muchas veces no me atrevo a abrirlas por miedo a encontrar mi propio fin dentro de alguna de ellas, aunque estoy seguro de que muy pronto en alguna encontraré la revelación que tan ansiadamente vengo buscando desde hace ya tiempo.
Puntería
Febrero 8, 2009
Tengo buena puntería. No quiero agrandarme en demasía porque ya va a venir alguno a decirme: a ver embocá esto acá o allá. Por supuesto que nadie es perfecto. Pero tengo MUY buena puntería.
Por la calle arrojo los papelitos a la boca de los tachos de basura naranjas desde la otra cara de la vereda; generalmente la parábola a trazar no es fácil pero casi siempre salgo airoso.
Con los dardos me asombro a mí mismo porque suelo hacer centro en el primer tiro, pero mi problema es un problema psicológico: me boicoteo a la perfección apenas mi logro se concreta. Es por esto que en general a partir del segundo tiro fallo, y el espectador piensa que fue solo un rapto de buena suerte. No es así: más tarde puedo concretar nuevamente mi hazaña y sorprender a cualquiera siempre que no haya ningún tipo de presión.
De chiquito era un astro en el sapo, y con el fútbol mis problemas son dos: la falta de práctica y la falta de potencia. Pero rara vez le yerro a un tiro al arco.
Y hablando de tiro al arco: con el arco y la flecha también he hecho de las mías, me animaría a desafiar a Robin Hood y a Legolas. Pienso que debería incursionar en la práctica del tiro al arco con algún maestro zen: no dudo que podría llegar a lograrlo aún con los ojos vendados.
Hace muchos años les ganaba a todos mis familiares al golfito. Yo era tan solo un niño y dejaba a todos boquiabiertos.
Al Basketball no sé jugar, pero puedo hacer triples desde la posición de tiro libre sin problemas…
Y ahora que mi vida está cambiando, he abandonado viejas costumbres y las he renovado por otras nuevas. Mis límites se han reseteado y muchas veces me encuentro buscando el lugar correcto adonde embocar una vez más el tiro casi perfecto que me devuelva mi estabilidad emocional y mis movimientos concretos. Necesito estilo, inspiración, quizás medir y reformular algunos de mis objetivos.
Estoy pensando seriamente en practicar Golf.


